“Me gustaría volver a ser diputado por un solo día y decir desde el estrado: ¿Y ahora qué, hijos de puta?”. Julio Anguita.

Lo fácil sería criticar al presidente. Sobretodo desde la barra de una tasca. O desde el mostrador de un lujoso restorán. Lo fácil es criticar al presidente (esté cual esté). Lo difícil es asumir errores.

El 29 de Junio de 2008, ya caidita la tarde, España era una fiesta (igual que en las novelas de papá Heminway). Las calles se inundaban de bocinazos, trompetas, banderas de España (muchas de ellas con el toro de osborne impreso), caras rojigualdas, lloros etílicos, risas, voces, cánticos, ríos de orín, abrazos… España era fiesta porque éramos campeones de Europa (en fútbol, nadie vaya a pensar bien). José Luis Rodríguez Zapatero – que no el Puma-, sonreía acelerado, nerviosillo, pues la victoria de la selección española le caía de rechupete: "Habéis conseguido hacer feliz a toda España y a todos los españoles". España era la fiesta, incluso para aquellos que no sabíamos de futbol y que, además, necesitábamos dormir. Pero la opinión de la minoría no suele importar. Lo verdaderamente importante era la copa que unos multimillonarios habían ganado por darle patadas a un objeto redondo de cuero relleno de aire.
Mientras, por aquellas fechas, otros multimillonarios sabían que su juego de especulación se acababa, que el ladrillo no les iba a reportar más victorias, pero que el dinero ya estaba a salvo en paraísos fiscales; el resto, el vulgo,la masa idiota, los consumistas empedernidos, los que dependían laboralmente de aquellos listillos, eran campeones de europa (de futbol, nadie me piense bien).
Pasan tres o cuatro meses y de la famosa no crisis de nuestro presidente José Luis Rodríguez Zapatero- que no confundir con José Luis Rodríguez, alias “el Puma”- nos vemos con nuestro ministro de economía Solbes en: "la peor crisis desde que tengo uso de razón, y tengo 66 años". Y las calles vuelven a llenarse: bocinazos, caceloradas, insultos, lloros (no etílicos), banderas de españa (sin toros de osborne, pero sí con águilas negras, oscurísimas)…

Julio Anguita habló al pueblo político. Yo deseo hablar al pueblo obrero:

"Proletarios, curriquis, sufridores: tengo una solución para la crisis: desempolvad las camisetas de la selección española, las trompetas y la alegría y, ahora sí, salgamos “todos” juntos a las calles a vitorear:

¡¡SOMOS CAMPEONES DE EUROPA!!"